dilluns, 15 de gener de 2018

El 2017 del musictecari Arnold Layne

Com cada any, des de fa quatre, el musictecari Arnold Layne -enciclopèdic i universalista- ens envia la seva selecció musical personal. Es tracta d'un document exhaustiu, el capítol d'una biografia diletant. Més de 500 referències, entre discos, versions, directes, còmics... Quasi dos referències diàries... Però és així com volem viure! Insaciables, permanentment sensibles, curiosos.

És una mostra rellevant d'algú que s'ha passat la vida vinculat a la música, des dels bars a les nits com a DJ, de les recomanacions periodístiques al Butxaca a la vida musictecària a la Biblioteca Vapor Vell. Aquesta és la seva collita musical del 2017. És la seva, però la curiositat la farà nostra. 


dilluns, 8 de gener de 2018

Christina Rosenvinge al Music Spy Club

El MUSIC SPY CLUB és una trobada singular amb músics, crítics i agitadors artístics. La seva fórmula és senzilla: l’espia punxa i comenta 10 peces publicades durant els últims 12 mesos. Un espai de descoberta ideal per a musicòmans sense manies que vulguin conèixer propostes artístiques recents. El proper 19 de gener, a les 19 h, comptem amb la complicitat d'una bona amiga de la biblioteca, la CHRISTINA ROSENVINGE!




Qui no la coneix? De de l’any 80 ha estat editant discos com a vocalista de diferents bandes, des de l’any 91 lidera la seva pròpia música. Són ja més de deu discos, barrejant el rock intimista amb un pop molt meticulós i descarnat. El seu últim disc (Lo nuestro, 2015) és una obra directa, sensible, que insinua un munt de referències estètiques que val la pena sondejar.


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Properes dates:


ROGER ROCA – 16 de febrer, 19 h.
Roger Roca és redactor de programes culturals a TV3, col·laborador al Periódico de Catalunya, on escriu sobre jazz, comissari del festival de documental musical In-Edit i membre de la plataforma musical audiovisual www.totssants.com. Quan pot, toca la guitarra. 

ANIMIC – 16 de març, 19 h.
Amb sis discos ja a la seva carrera, la música d’Anímic ha oscil·lat des de l’alegria al malson, des dels patrons més lluminosos a les estructures oníriques de difícil catalogació. El seu últim disc, Skin, és una mostra perfecta de la seva aposta, radical i delicada alhora.

dilluns, 1 de gener de 2018

Rebétiko, una altra cara del prisma

El nostre company musictecari Javier Oliden ens ha enviat un text preciós sobre el rebétiko, aquesta música que ens està fascinant. Aquí trobareu algunes proves. El Javier ha volgut escriure la seva visió del rebétiko, com un tribut i un acte de gratitut per tantes hores de plaer. Us deixem amb ell:

El rebétiko es a la música griega lo que el tango a la argentina o el flamenco a la española, con la particularidad de que es posible además rastrear entre sus notas la accidentada historia de la Grecia moderna. Se origina probablemente en los ambientes nocturnos de las bulliciosos puertos  del mar Egeo: Esmirna, Atenas, Estambul... ciudades donde oriente y occidente se solapaban, y todavía hoy lo hacen. El rebétiko se interpreta actualmente con la misma pasión, y continúa poniendo música a los días y las noches de la juventud griega. El origen de la palabra puede rastrearse hasta un antiguo diccionario, que la define como  vagabundo, ciego, perdido.  El folklorista Elias Petrópulos define así sus orígenes:

El útero del Rebétiko fue la prisión y los fumaderos de hashis. Fue allí donde los rebetes crearon sus canciones. Cantaban con voces tranquilas y ásperas, sin prisa, uno tras otro, cada cantante añadía un verso, que a menudo no tenía relación con el anterior, y la canción podía seguir así durante horas, no había límite, la melodía era sencilla. Un rebete acompañaba al cantante tocando el bouzuki o el baglamá (que es una versión más pequeña del bouzuki, fácil de llevar y fácil de construir en prisión o de esconder de la policía), y quizás otro, llevado por la música, se levantaba para bailar. Las primeras canciones, en especial las de amor, estaban basadas en canciones populares de los griegos de Esmirna y Constantinopla.

Los temas de las canciones eran así los propios de los bajos fondos: el consumo de drogas, cárcel, prostitución, desarraigo, rechazo de la policía y la burguesía, tuberculosis, juego y mal de amores. Con el correr del tiempo se vio enfrentado a la censura, y los temas amorosos o sociales pasaron a ser más habituales, y su vocabulario menos crudo.

I Foni Tu Argile- la voz del narguile



A principios del siglo XX el principal centro del rebétiko era el multicultural puerto de Esmirna, Esta ciudad contaba con un mayor número de población griega que la propia Atenas. Además de la otra mayoría, la otomana, Esmirna contaba con importantes minorías, como la italiana o la armenia, de modo que el rebétiko pudo nutrirse de  múltiples influencias, y desarrollar allí un estilo conocido como esmirnaica. Nombres como Rosa Eskenazi o Rita Ambatzí continúan despertando actualmente la misma admiración que por entonces:

Χρόνια Πολλά σου εύχομαι -   Cumpleaños feliz te deseamos- Rosa Eskenazi



Fueron los años del derrumbe del Imperio Otomano. Derrotado en la I Guerra Mundial, el imperio perdió sus territorios europeos y de Oriente Medio, pero las potencias vencedoras quisieron además repartirse territorios de la propia Turquía, cosa que dio lugar a la Guerra de la Independencia Turca, de 1919-1922. Fueron unos años trágicos para los habitantes de Esmirna, porque el estado griego intentó aprovechar la debilidad del imperio otomano y anexionarse los territorios en que vivía, desde muchos siglos atrás, población griega, y en los multiculturales territorios de anatolia esto significaba vastas extensiones de territorio. Las tropas griegas invadieron Tuqruía pero acabaron derrotadas, y cuando el ejército turco recuperó el control de Esmirna, los barrios griegos y armenios fueron incendiados. La paz se firmó en Laussane y los gobiernos turco y griego acordaron gigantescos intercambios de población. La población griega de Esmirna y Estambul tuvo que abandonar, de la noche a la mañana, sus hogares levantados generaciones atrás. Y la población turca abandonó sus hogares en el norte de Grecia. El episodio se recuerda actualmente como la catástrofe de Asia Menor. Y el rebétiko se trasladó así a los suburbios de las ciudades de Atenas, Salónica o Volos.

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Gran Incendio de esmirna, 1922

El principal foco de rebétiko pasó a ser el Pireo, un municipio que sirve de puerto a Atenas. Allí desembarcaron muchos refugiados griegos, que llegaban en condiciones precarias, tal como llegan hoy las poblaciones que huyen de las guerras en Oriente Próximo; y llegaban también mucha población campesina de la Grecia europea y de las islas, en busca de un empleo en las ciudades. La orientalidad de unos y la pobreza de los otros se mezcló, contraponiéndose a la “buena sociedad” ateniense, amante del racionalismo europeo.  Los ritmos del rebétiko continuaban mezclándose, y a todo su bajage orientalizante se añadían siempre más ritmos europeos y músicas populares griegas. Las letras continuaban con sus mensajes rebeldes, en donde llos protagonistas expresaban una moralidad propia, mezcla de bondad de corazón y de malicia pícara. Uno de los principales autores fue Marcos VamVakaris, todavía venerado hoy en día.


Άτακτη- Pícaro- Marcos Bambakaris

En 1936 Ioannis Metaxás instaura la dictadura en Grecia. Las cárceles se llenan de opositores, algunos artículos de la constitución son eliminados y se instaura también la censura. El rebétiko se verá forzado a eliminar muchas de sus temáticas, que quedarán limitadas a la amorosa y a la social. Las autoridades desean además eliminar los elementos orientalizantes de la cultura, de modo que ciertas composiciones, como lo amanés, un tipo de canción basada en un sostenido lamento, son boicoteados por las emisoras de radio. En la calle el carácter rebelde del rebétiko continúa resistiéndose, hasta la invasión de las tropas nazis durante la II Guerra Mundial, periodo durante el que no hay registrada ninguna grabación.

Katerina Fotinaki - Amanés / Αμανές


Tras la guerra el rebétiko resurgía  de la mano de figuras como Sotiria Belou o Vassili Tsitsanis.  Ampliaba su popularidad, pero es a base de limitar sus contenidos a los más aceptables para las clases dominantes. Algunos de sus compositores morirán prematuramente, otros emigrarán y otros, sencillamente, cambiarán de trabajo.  El bouzuki, principal instrumento con que se interpreta el rebétiko, es modificado y se le añadía una cuarta cuerda doble, de modo que pasa a ser tocado como si fuera una guitarra. Todo esto llevó a que el rebetiko fuese siempre más occidentalizado, perdiendo su carácter original, y declinando a medida que otros géneros aparecían, como el Laikí, en el que acaba por difuminarse.


Rebétiko en un café.


Durante los años 60 y 70 el rebétiko resurge gracias a varios factores: Algunos autores, como Markos Vamvakaris, volvieron a grabar, y algunos músicos insignes, como Manos Hadjidakis o Mikis Theodorakis, que habían sido formados en la música clásica, reivindicaron públicamente el rebétiko. También una nueva generación de jóvenes músicos se apasionó a la búsqueda de reidiciones de discos de 78 r.p.m de las viejas grabaciones de rebétiko.

En 1967 Grecia sufre otro golpe de estado. El país vivía en el contexto internacional de la guerra fría. En vista de una casi segura victoria electoral de una alianza de fuerzas de centro y de izquierda, un grupo de coroneles conspira, dando comienzo a lo que será el gobierno de la llamada Junta Militar. La Junta se mantuvo en el poder durante siete años, desarrollando políticas neofascistas. Su caída la precipitó el aplastamiento violento del movimiento estudiantil, que despertó el rechazo internacional, y el conflicto de la isla de Chipre, que acabó con la invasión turca y la partición en dos zonas. Durante estos años de dictadura el rebétiko se convirtió en un símbolo de protesta contra el régimen.

Fue también a partir de los años 70 cuando el rebétiko comienza a popularizarse fuera de Grecia. Son una muestra  películas como Rebétiko (1983) de Costas Ferris, o Djam, (2017) de Tony Gatlif, y álbumes como  Rebetiko Gymnastas (2012) , de Vinicio Capossela. El tema principal de Pulp Fiction (1994), es también una adaptación de un rebétiko, Misirlou. El músico valenciano Miquel Gil, ha utilizado el estilo rebétiko para sus propias composiciones.


 Μιχάλης Πατρινός - MIKE PATRINOS Μουσουρλού / MISIRLOU (Original, 1930)


El rebétiko continúa entusiasmando a día de hoy a  griegos y griegas, no es una pieza de museo, todo lo contrario, es un referente propio que fortalece su identidad cultural, y que les permite no envidiar en nada las creaciones musicales de las culturas hegémonicas globales.

Además de los canales habituales de música como Spotify o Youtube, donde podéis encontrar todos los autores y autoras citados en este artículo, en nuestras bibliotecas podréis encontrar los siguientes documentos:

-The Diaspora of Rembetiko [enregistrament sonor]

-Grèce [enregistrament sonor] : hommage à Tsitsanis


-Rebetiko gymnastas [enregistrament sonor] / Vinicio Capossela

-Rebétiko : la mala hierba / David Prudhomme [cómic]










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